Allí donde el miedo manda, no deja lugar a una toma de decisión correcta
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14 septiembre, 2016
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¿Lideras o te lideran?

Lideras o te lideran

El modo en el que gestionas tanto tu vida personal como profesional es lo que determina si te dirigen o si diriges. ¿En qué lado te sientes más cómodo? ¿En qué parcela de tu vida te sientes dirigir y en cuál te dirigen? Liderar tu vida, tanto personal como profesional requiere de ser conscientes de dónde queremos estar posicionados y de hacia dónde queremos que nuestra vida se dirija. Tener el objetivo claro y poner foco no siempre es fácil, pero se convierte en fundamental cuando se trata de conseguir las metas que queremos alcanzar.

Dirigir bien requiere de una mente clara y de que tengas una pasión por lo que haces y hacia las personas/equipos que tienes que coordinar. Cuanto más cómodo te encuentres en esa posición, más podrás nadar a tu antojo, sabiendo que a veces te tocará ir al frente del pelotón y otras te tocará mezclarte con el equipo y remar a contra corriente para ser los primeros. Tener el trabajo adecuado ayuda a desenvolverte más en tu entorno, pero aún no teniendo el trabajo de tu vida, hay una esencia en ti que puede mostrarse allí donde estés y en cualquiera que sea tu puesto de trabajo. Por ejemplo, el aprecio por las personas es algo que nace de una forma natural para muchos, aunque no hablamos de una mayoría. Ese aprecio ayudará a que quieras que cada miembro del equipo se desarrolle y llegue a su máximo potencial. Hay líderes que colocan sus metas por encima de esas personas y el resultado es que los equipos se ven dañados, aunque es una habilidad que se puede trabajar y ser aprendida. Un aprendizaje que te llevará a notar la diferencia entre el antes y el después de ciertos comportamientos con el equipo de personas con el que trabajas. El cambio empieza por uno mismo, y se verá influenciado el ambiente que te rodea, ya que transmitirás motivación, empatía, seguridad, fuerza, determinación, preocupación por los demás, te comunicarás de una forma más transparente y te permitirás ser vulnerable.

“Trabajar en equipo no es una virtud, es una elección consciente y voluntaria que surge construyendo lazos de confianza, basados en la vulnerabilidad humana que muestran los integrantes de un equipo ante sus errores, miedos y dificultades”.

Patrick Lencioni

Si quieres liderar, innova, muéstrate vulnerable y sé influyente:

  • El buen líder es aquel que innova constantemente en su forma de hacer las cosas, aplica el conocimiento adquirido para tener una visión de futuro y además, es consciente de cómo mejorar cada vez más, tanto a las personas que tiene a su cargo, como los resultados que él mismo y ese equipo tienen/quieren alcanzar. Ese líder mira hacia una meta individual sin dejar atrás a su equipo, ese equipo que sabe que le hará crecer porque se ha generado la suficiente confianza para que cada uno adquiera/tenga la autonomía y responsabilidad necesarias para desempeñar su trabajo individual así como para conseguir los resultados marcados como equipo. Eso revertirá en cada persona, en el equipo, en el líder, en la empresa y en última instancia en la sociedad, ya que gran parte de lo que hacemos repercute también en el entorno en el que interactuamos, tanto dentro como fuera de la empresa.
  • Adicionalmente, el buen líder es aquel que se muestra vulnerable. Lejos de asimilar la vulnerabilidad como debilidad, acepta que no todos los días puede estar en la cima y que hay días en los que se pierde y otros en los que se gana. El buen líder se acerca a su esencia y no a un personaje que interpretar para que los demás crean lo que realmente no es. El líder vulnerable es cercano, más auténtico, más creíble. Como decía la Madre Teresa de Calcuta, “La honestidad y la transparencia te hacen vulnerable. Sé honesto y transparente de todos modos”.

Brené Brown, profesora de la Universidad de Houston y una de las más importantes investigadoras en aspectos vinculados a la vulnerabilidad, el coraje y el miedo comenta que la vulnerabilidad, es en realidad, el coraje de presentarse y ser visto, lo que conlleva aceptar cuáles son nuestras limitaciones y tener una gestión emocional que nos ayude a mejorar el día a día. Es decir, la mayoría de las veces vivimos ajenos a esas emociones y las tapamos porque en cierto modo, así nos molestan menos, no obstante las tapemos o no el cerebro las seguirá procesando hasta que por fin las tengamos en consideración.

  • El buen líder además, es influyente. Como dice John Maxwell en su libro “Las 21 leyes irrefutables del liderazgo” en su mención a La Ley de la Influencia cita: “cuando la gente está dispuesta a escuchar a un líder, está revelando su influencia”. Él mismo indica su proverbio favorito acerca del liderazgo: “El que se cree líder y no tiene seguidores, solo está dando un paseo” y añade, “si no se puede influir en otros, éstos no seguirán. Y si ellos no siguen, no es un líder”. Michael E. Frisina, fundador del Center for Influential Leadership señala que los líderes influyentes tienen éxito porque son capaces de lograr un alto desempeño, además de lograr mejores resultados, al ser más productivos. Según Frisina “Su eficiencia deriva de lo que se suele llamar: capacidad táctica, considerada como los comportamientos que les permiten ejercer como modelos, guiar mejoras operacionales, ejecutar la estrategia y lograr un alto desempeño”.

Hay otras cualidades que iremos explorando en futuros artículos, pero ahora sería bueno que pararas un momento y te preguntaras qué cualidades quieres cómo líder y cuáles puedes implementar desde ya.

El que te dirijan o que dirijas tiene que ver con cómo gestiones tu vida (aquí nos hemos centrado en tu vida profesional, aunque si lo extrapolas a tu vida personal, igualmente te pueda ayudar). Si tienes a alguien como modelo, a alguien en el que te hayas fijado para modelar, te darás cuenta que esa persona tiene unos valores y unas cualidades muy marcados y los objetivos claros, se acerca a cada meta teniendo en cuenta que también hay que disfrutarlas y que igualmente se disfruta del camino, ya que si lo hacemos de otra manera, el objetivo pierde fuerza, porque nosotros la perdemos también. Hay que tener en cuenta que es posible que no se alcance el éxito de la noche a la mañana, pero para conseguirlo es necesaria la perseverancia, constancia y el aprendizaje.

Diferénciate de la competencia siendo tú mismo, tienes unas cualidades que te hacen brillar frente a los demás y en ti está el descubrir cuáles son para poder sacar todo el potencial que está dentro de ti. Atrévete a ser la mejor versión de ti mismo para demostrártelo a ti y a los demás.

 ¡Hasta el próximo! Y si te ha gustado… Share the love!

 

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